Cierra los ojos. Te invito a que hagas un simple ejercicio de imaginación. Imagina que estás tumbado en tu cama y que despiertas de un sueño que ha durado toda tu vida y, de pronto, alguien anuncia que ha llegado tu hora. Si amigo, hoy vas a morir. En ese momento haces un repaso de tu vida y descubres que no has hecho absolutamente nada. No vas a dejar nada que sea totalmente tuyo. Dejaste que pasase el tiempo sin cambios, conformándote con una vida normal, un trabajo normal, un día a día lineal. Y eso es todo. Un cuadro gris, sin color. Mientras en tu interior se revolvían millones de ideas, gritándote, suplicándote que las dejaras salir, mostrándote en tu cabeza imágenes de todo aquello que podías llegar a ser si las escuchases. Pero te mantuviste inmóvil, de brazos cruzados.
Si hoy fueses a morir tal vez la presencia de ese final inmediato te haría recapacitar y sentirías culpa y tristeza, por haberte conformado cuando toda tu vida pensaste que eras especial, que tenías un don, tal vez como escritor, como profesor, como ingeniero, pintor, bombero, astronauta, informático, actor. Pero te conformaste con NADA.
Dime ¿Cuanto te pagaron para que renunciaras a tus sueños? ¿12 mil al año? ¿20 mil? ¿Unas vacaciones en Benidorm con la familia cada verano? ¿Y que ha sido de ti? O más bien ¿Qué has hecho por ti? Pasaste por la vida o más bien la vida pasó por ti olvidándote de quien eres y asumiendo constantes roles a raja tabla. Eres el hijo de tal, la mujer de cual, el trabajador de x empresa, un parado, estudiante, vecino, madre, amigo... Y fueron pocos los momentos, por no decir ninguno, en que fuiste consciente de que eras algo más que todo eso.
Cada uno de nosotros somos únicos pero cada uno de nosotros pierde una oportunidad en cada segundo, en cada minuto, en cada hora para serlo. Pueden parecerse a ti en tus gestos, o a ti en tus expresiones, o puede haber similitudes en opiniones, gustos, formas de ser. Se puede tener el mismo color de cabello pero, sin embargo, no brilla de la misma forma en una cabeza que en otra.
No podemos ser idénticos. La propia naturaleza no lo permite. El ADN está capacitado para guardar la información, copiarla fielmente, pero también para permitir una cierta posibilidad de cambio... Y si no fuera así todavía andaríamos a cuatro patas y viviendo en cavernas.
Entonces si es nuestra propia naturaleza la que busca ese cambio para evolucionar, si estamos configurados genéticamente para que no hayan dos personas idénticas en este mundo, ¿Porqué te conformas con esa vida normal, ese trabajo normal, ese día a día lineal y con pasar desapercibido lo máximo posible para mantenerte en tu ideal zona de confort? Esto sucede por dos razones. Primero, porque te has olvidado de quien eres, rechazando tu identidad y segundo, porque tienes MIEDO. Miedo de ser diferente, miedo de que te señalen por no estar dentro de lo que se considera “normal” sin haberte parado a pensar qué es lo que implica esa normalidad. Y si lo analizas con atención, la normalidad, no es más que un concepto. Un concepto totalmente vacío ¿Quien puede decir qué es lo normal? Nadie puede contestar, somos seres subjetivos, nuestra realidad no es más que una percepción, una combinación de la información de nuestros órganos sensoriales, mezclada con la experiencia previa en caso de haberla, sumada a la opinión que nos regalan todas las mañanas los medios de comunicación, asimilada de acuerdo a nuestros propios esquemas mentales y dependiente de la educación que hayamos recibido. Por tanto en este cóctel, de realidad, tangible, objetiva y pura hay más bien poco. Y aun así, tu quieres ser normal. Y te ríes o criticas al que se sale de ello mientras en tu cabeza dan vueltas esas ideas y esos anhelos de todo aquello que no haces para conservar tu posición relativa a la población en el medio de la campana de Gauss, nunca en los extremos.
¡Levántate! Mira a tu alrededor. Afortunadamente para ti ese día no ha llegado. Hoy no vas a morir. Así que es el momento de que despiertes, de que actúes y escuches esas voces en tu cabeza porque no hay nadie como tu en el universo, aunque ahora no lo creas. Explórate, navega por tu interior hasta dar con esa clave, la llave que abre las puertas de tus sueños, porque está dentro de ti, te lo aseguro. Todos tenemos un don especial, incluso tu. Así que atrévete a abrirte paso en la selva, por el camino te encontrarás millones de obstáculo pero debes seguir adelante. No dejes que pase el tiempo. Alimenta tu mente, aprende, ejercita tus habilidades y desarróllalas al máximo, construye tus propias alas y cuando estés preparado salta CON DECISIÓN.
¡Levántate! Mira a tu alrededor. Afortunadamente para ti ese día no ha llegado. Hoy no vas a morir. Así que es el momento de que despiertes, de que actúes y escuches esas voces en tu cabeza porque no hay nadie como tu en el universo, aunque ahora no lo creas. Explórate, navega por tu interior hasta dar con esa clave, la llave que abre las puertas de tus sueños, porque está dentro de ti, te lo aseguro. Todos tenemos un don especial, incluso tu. Así que atrévete a abrirte paso en la selva, por el camino te encontrarás millones de obstáculo pero debes seguir adelante. No dejes que pase el tiempo. Alimenta tu mente, aprende, ejercita tus habilidades y desarróllalas al máximo, construye tus propias alas y cuando estés preparado salta CON DECISIÓN.
No tengas miedo, vuela de una vez por todas y reclama el sitio que te corresponde JUNTO A LAS ESTRELLAS.

Me acabo de venir arriba en cuestión de un segundo!!!!! GRANDE PAULA
ResponderEliminarNiña, está claro que vas a ser una gran psicóloga pero como coach tienes mucha madera. Enhorabuena
ResponderEliminarMuy bueno Paula, q sepas q yo nunca he sido normal xq aunque lo intente me aburro enseguida jajaja
ResponderEliminarSueles dirigirte de forma muy directa. En el post transmites un mensaje de motivacion real. Yo tambien he encajado poco en la normalidad. En concreto me aburren o no me transmiten mucho los continuos mensajes de lucha en imagenes con palabras muy bonitas pero sin argumentacion. Con tu post haces reflexionar y generar emociones.
ResponderEliminarAndrea
Tienes la virtud de desnudar nos y conseguir que veamos nuestro interior para así poder reflexionar sobre nuestra existencia. Sencillamente perfecto. Me he visto reflejada y espero que mi paso por esta vida deje alguna huella.
ResponderEliminar