“En
una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de
incompetencia”. Así de contundente resumía Lawrence J. Peter la realidad de las
organizaciones jerarquizadas bajo una estructura piramidal. Según Lawrence J. Peter, con el tiempo, los
puestos de trabajo tienden a ser ocupados por empleados que se muestran
incompetentes para desempeñar sus obligaciones y el verdadero trabajo lo
realizan aquellos empleados que todavía no han alcanzado su nivel de
incompetencia.
Se
da por sentado que ascender en una organización jerárquica siempre supone una situación mejor. A nivel laboral
escalar puestos ha sido siempre visto, de forma generalizada, como un aspecto
positivo. Nuestro sueldo aumenta, nuestro estatus también, nuestra identidad
social se refuerza al tener acceso a relaciones sociales de mayor
nivel...Vamos, es una experiencia maravillosa para aumentar nuestra autoestima.
Porque ¡para que negarlo! el ascenso siempre es un reconocimiento a nuestro
trabajo, ya sea por realizar eficazmente la tarea o bien por saber besar
"los culos apropiados" en la gran mayoría de los casos.
Así
que durante los primeros meses de nuestro ascenso le mostramos al mundo nuestro
"Yo Ideal" ese que es feliz,
asertivo, comprensivo y educado. Tratamos a nuestros empleados con cariño y
respeto, nos mostramos como iguales, hasta damos los buenos días a gente que
antes ni saludábamos.
Pero
las mejoras económicas y de estatus que acarrea un ascenso pueden llevar
consigo insatisfacción y miedo si se pasan por alto las aptitudes personales
para desempeñar determinadas tareas, especialmente si se carece de aptitudes
para gestionar recursos humanos de una forma eficaz e inteligente. Por ello, a
medida que va pasando el tiempo, el estrés nos va carcomiendo hasta destrozar
desde dentro ese hermoso antifaz que nos habíamos puesto.
Y es
precisamente aquí cuando nuestra incompetencia se vuelve patente y amenaza con
cargarse la autoestima que nos queda tras ser conscientes de nuestras
carencias. Es entonces cuando reaparece nuestro yo actual, ese que no tiene ni
idea de tratar a las personas, ese ser frío dominado por el ego y movido por su
propio interés de supervivencia que se muestra déspota y cruel con los que
ahora llama subordinados en lugar de empleados. Y así, paradójicamente, atentamos
contra nuestros propios intereses al no ser conscientes de que el bruto y lo
fundamental del trabajo lo hacen aquellos a los que maltratamos diariamente.
He
aquí el gran problema de la mala gestión de las promociones internas. Un
problema que afecta enormemente no solo a la productividad sino a la totalidad
de la empresa ya que sus defectuosos escalones lejos de conducir al éxito
inician el descenso hacia la decadencia corporativa.
Si
uno o varios de los puestos de responsabilidad están ocupados por empleados con
un alto nivel de incompetencia, las decisiones que tomarán dichas personas
serán erróneas, negativas e incluso catastróficas para cualquier negocio. Es
incluso posible que los propios ascensos sean decididos por empleados incompetentes,
por lo que se crea un círculo vicioso que, aunque a corto plazo muestre efectos
poco llamativos, a largo plazo puede suponer la destrucción masiva de puestos
de trabajo y el despido indiscriminado de empleados que realmente si están cualificados.
Si
la empresa no corrige su rumbo, cavará una tumba tan profunda en la que, con el
paso del tiempo, se enterrará a sí misma. Lo más triste de todo es que para
cuando se dé cuenta, ya no quedará nada de ella, tan sólo una imagen tan dañada
que no podrá salvarse con un simple cambio de rótulo. Porque al final es la
imagen social la que lo mueve todo.
Paula Xirasola

Ya tardabas en darnos un zas en toda la boca. ¡¡¡¡¡Estupenda entrada Paulita!!!!! ¡¡¡¡Y enhorabuena!!! que las redes sociales ya me dieron la supernoticia
ResponderEliminarXavi.L
Siii gracias Xavi. Por seguirme y por las felicitaciones :)
EliminarLo que más me gusta de este blog es que siempre aprendemos conceptos nuevos. Muchas gracias por esta nota Paula. Por desgracia yo trabajo en una empresa así y sé de lo que hablas. Con respecto a la frase final, se puede decir más alto pero no más claro. Como dirían tus amigas "Brava"
ResponderEliminarPues prepárate que vienen curvas en Mr Wonderfull. Muchas gracias por seguirme.
EliminarCoincido con Javi. Este blog es muy pero que muy didáctico. Y esta entrada es genial. Grande Paula
ResponderEliminarGracias 😍
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarQue ha pasado aquí??? Todos los comentarios son bienvenidos!!!
EliminarGrande Paula! Como siempre
ResponderEliminar